¿Y tú quién eres?

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Cuando una persona acude a mi consulta para resolver algún problema acostumbro a hacerle la siguiente pregunta: ¿Tú quién eres? La respuesta habitual, acompañada de una mirada de sorpresa, es que me repite los datos que ya conozco.

Entonces sigo: “sí, eso ya lo sabía, pero ¿tú quién eres?” La finalidad es indagar y profundizar en la imagen que tiene sobre sí misma y ver qué nivel de autoconocimiento posee en este momento presente de su vida.

A medida que insisto en la pregunta van apareciendo “facetas” que la persona reconoce de sí misma. En muchos casos no suelen pasar de más de cinco respuestas y en algunos, el bloqueo llega antes.

Nuestra identidad

Nacemos a la vida después de estar como mínimo 7 meses en el vientre de nuestra madre. Durante el embarazo estamos fusionados con ella, que satisface todas las necesidades para el crecimiento de nuestro organismo.

Nuestro cerebro todavía necesitará tiempo para seguir su proceso de maduración. En esa etapa inicial, desde el nacimiento, los bebés no saben diferenciarse a sí mismos del resto del mundo. Se centran en gratificar sus necesidades inmediatas. No tienen ego.

Es en torno a los 5 meses cuando se inicia el proceso de diferenciación del Yo respecto al resto -es decir, la gestación del ego-. Se realiza a partir de la percepción que “el otro” tiene sobre mí. Especialmente de la madre que actúa como un espejo.

Este primer proceso de “individuación” se desarrollará hasta los 3 años. Este periodo corresponde a un momento de exploración del mundo que nos rodea. Experimentamos la vida y ponemos a prueba los límites que no habíamos percibido hasta entonces. De esta forma empezamos a construir una identidad propia.

Nuestro camino en el crecimiento como individuos seguirá en diferentes etapas. Cada una de ellas comporta comportará cambios físicos y psicológicos. La escolarización implica implicará la salida del nido, del núcleo familiar que nos proporciona los primeros “modelos” de aprendizaje y los “programas” mentales correspondientes. Toda esta etapa de socialización nos aportará, también, nuevos aprendizajes que contribuirán a la formación de nuestra Personalidad.

Alrededor de los 10 y los a 12 años entramos en una “etapa crítica” de la vida, la pubertad y la adolescencia. Es el momento en que nuestros cuerpos inician una serie de cambios fisiológicos que nos preparan para la vida adulta. También cambios importantes en nuestro comportamiento. Durante este largo período que llega, como mínimo, hasta los 18 años nuestro proceso de individualización nos llevará a consolidar el Ego como estructura básica de nuestra Personalidad.

Llegados a este punto podemos concluir que aquello que llamamos Ego-Yo es una construcción que nos da consciencia de identidad. Está formado por todas las creencias acerca de “lo que somos”, acumuladas durante años de experiencias, y está al servicio de nuestra supervivencia psicológica. El Ego es la instancia psíquica que pone orden “pone orden” en nuestras vidas, separando lo que soy de lo que no soy.

Esta función necesaria y adaptativa del Ego puede llevarnos también a una confusión: “Mi yo es algo único y estático, es mi verdadera identidad”. No es así. Vamos a ver en el siguiente apartado cómo podemos dar respuesta a la pregunta ¿Tú quién eres?, reconociendo que somos una suma de “partes” que integran nuestro Ego y Personalidad.

Las partes que somos

La última herramienta que estoy utilizando en mi consulta es una aplicación con muñecos de la Terapia del Self que sigue el modelo del Sistema de Familia Interna de Richard C. Schwartz. Esta terapia desarrolla e integra el concepto del Self y las Subpersonalidades de Jung, la Psicosíntesis de Assagioli, el Análisis Transaccional, el Enfoque Sistémico, la Hipnoterapia, el trabajo con el Niño Interior y el Diálogo de Voces.

Terapia del Self: constelación con muñecos de los “protectores” de un “exiliado” y el “Self” observando

Terapia del Self: constelación con muñecos de los “protectores” de un “exiliado” y el “Self” observando.

Es un modelo que parte de la multiplicidad de la mente y ayuda a las personas a relacionarse consigo mismas de forma amorosa y armoniosa. Promueve la idea de que cada persona tiene la capacidad de sanar por sí misma y convertirse en la principal figura de apoyo para las partes más vulnerables de su personalidad y aquellas que han cargado con traumas.

Hace que dirijamos la mirada a nuestro mundo interior, algo a lo que no estamos muy habituados, para así descubrir a nuestra gran familia interna, un conjunto de partes de nuestra personalidad que se estructuran para proteger del dolor a otras partes más vulnerables. Les llamamos respectivamente, “Partes Protectoras” y “Partes Exiliadas”.

Las Partes son entidades en sí mismas con sus propios sentimientos, creencias, motivaciones y recuerdos. Cada una de ellas cumple con una función en nuestra vida como por ejemplo defendernos del dolor, protegernos de amenazas, ayudarnos a ser amables y amigables e incluso a manejarnos en nuestra vida práctica diaria. Algunas son “sanas y funcionales”, otras son “extremas” y conllevan acciones, pensamientos y sentimientos disfuncionales.

Por último, un tercer elemento fundamental, El Self”. Es el Yo verdadero y maduro, la esencia, la consciencia superior. Es la conexión con Dios o el Maestro Interior. Tiene la cualidad de ser amoroso, con capacidad para sanar a los “exiliados” e integrar a los “protectores”. Es el centro espiritual que se muestra cuando las partes extremas no están “activadas”.

Lo podemos “reconocer”, por ejemplo, cuando meditamos y accedemos a un estado de relajación, con apertura y curiosidad, sin juicio, con calma, con profundidad compasiva y cariñosa.

Esta terapia se centra en las partes extremas (neuróticas) para sanarlas y transformarlas desde el Self. Nos ofrece pasos concretos para lograr una buena comprensión sobre nuestras reacciones impulsivas o automáticas, nos ayuda a transformar la voz interna crítica en una voz de apoyo, y a eliminar sentimientos de inutilidad. Es capaz de crear una atmósfera de armonía y paz, aportándonos una mayor confianza, claridad y compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás.

En la siguiente publicación me centraré en el funcionamiento de la terapia paso a paso.

AUTHOR - Joan Serrat

Colaborador de uRock que además es psicólogo licenciado en la especialidad de Clínica y en la de Psicología del Trabajo y de las Organizaciones. Trabaja desde hace más de 30 años al servicio de las personas, asesorando, formando, facilitando su desarrollo individual y grupal (en las empresas). Acompaña procesos de transformación como Psicoterapeuta e Instructor de Mindfulness.

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