El sentido de pertenencia: ¿cuál es la clave para conseguirlo en tus empleados? La autoestima

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Pertenecer, ser sociales… una necesidad innata

 

Seguramente, todos tenemos en mente a jugadores de equipos deportivos que aun y tener ofertas suculentas no han querido dejar sus clubes, y otros a los que se les han dado retribuciones altísimas y grandes beneficios que no han servido para evitar que se fueran a la primera oportunidad de mejorar sus condiciones económicas.

 

Del mismo modo, también hemos visto muchas veces cómo equipos considerados de menor capacidad ganaban a otros teórica y técnicamente más capaces, simplemente por la intensidad y actitud de los primeros sobre los segundos y por su sentido de equipo.

 

El sentido de pertenencia es, probablemente, uno de los instintos más básicos que tenemos. Nuestra vida tiene más probabilidades de ser satisfactoria si tenemos relaciones, si pertenecemos a una tribu, grupo o pareja. Todos somos conscientes de que delante de las dificultades y vicisitudes de la vida, ser más de uno ayuda enormemente. No hay que ser muy listo para verlo en una gran cantidad de circunstancias. Si te caes en la montaña y pierdes el conocimiento, tus probabilidades de sobrevivir dependerán sobre todo de no ir solo.

Nuestro sistema más primitivo lo sabe, y por lo tanto, nos empuja a conseguir la aceptación por parte de los demás, a ser parte de un grupo y a ser sociales, por lo que pueda pasar.

 

A veces, las personas no encontramos la aceptación dentro de los grupos en los que queremos estar y esto puede llevarnos a buscar en otros diferentes. En estos procesos hay que tener cuidado de no caer en aquellas comunidades que, aprovechando esta necesidad de formar parte, exigen una membresía a cambio de actitudes antisociales y apoyo a actividades no del todo ortodoxas. Cuando una persona es rechazada en diferentes foros puede incluso decidir estar solo, pero este tipo de situaciones acostumbra a ser una excepción y no el punto de inicio, más bien una consecuencia de no haber sido aceptado.

 

Por lo tanto, necesitamos pertenecer; a una pareja, a una sociedad, a un grupo, a una organización o incluso a una generación con la que nos identificamos.

 

¿Y en el mundo empresarial?

 

Si la pertenencia es un instinto tan básico y poderoso está claro que puede ser un gran motor en las organizaciones. 

 

Entonces…

 

  • ¿Cómo se consigue que una persona diga que su empresa es su casa? ¿O que es una familia?
  • ¿Cómo se consigue que una persona se resista a dejar una organización aunque le paguen más en otra?

Pues la realidad es fácil de entender pero, por lo visto, muy difícil de poner en práctica.

 

Separemos lo que es un compromiso con los objetivos de un compromiso con la organización.

 

Se puede tener empleados comprometidos con los objetivos de la empresa pero no implicados con el proyecto. Cuando estos empleados pueden tener una recompensa individual asociada a los objetivos globales es posible que las personas luchen por conseguir el resultado deseado por la organización. 

Pero esto no implica sentido de pertenencia, más bien una actitud individualista que da un buen resultado a la empresa en un momento dado. 

 

Los sistemas de dirección por objetivos ayudan a optimizar este tipo de situaciones, pero no consiguen que las personas se sientan en familia.

 

No exigible

 

Por otro lado, hay que tener presente que el sentido de pertenencia no se puede exigir por mucho que lo intentemos. Conozco muchas empresas que piden a sus empleados que sigan a los perfiles de las redes sociales de la empresa y que hagan “me gusta”, que comenten y que compartan el contenido. ¿Y sabéis qué? no lo hacen. Y no lo hacen porque no tienen ninguna vinculación con la empresa más allá de una relación laboral. Y los directivos y empresarios que no lo entienden, se enfadan en lugar de preguntarse por qué sus colaboradores no están implicados.

 

¿Y por qué? Quizá por falta de lo que explicaremos a continuación.

 

¿Cómo se expresa el sentido de pertenencia?

 

¿Alguna vez habéis preguntado a una persona que dice que la empresa es como una familia que os explique por qué piensa así?

 

Acostumbra a decir, “porque me tratan bien”,”siempre me han formado”, “cuando lo he necesitado me han ayudado”, “he crecido con ellos”, “me siento útil”, etc.

 

¿No veis la pista?

 

Estas personas se sienten consideradas y bien tratadas. Sienten que no las despreciamos, que son importantes. Reciben actos y palabras de la organización que refuerzan su autoestima. Y esto no se consigue con elementos materiales.

 

En mis años de experiencia he preguntado muchas veces a alumnos y empleados que me transmitan el mejor recuerdo que tienen de su vida profesional y nunca es un aumento de sueldo. Normalmente hablan de cosas que impactan directamente en la autoestima. “que me eligieron a mí”, “que me ayudaron cuando tuve problemas”, “que conseguí una venta muy difícil”, “que me propusieron una nueva posición”… ¿y cuando les pregunto por el peor momento? suelen contestarme cosas del tipo “cuando me ignoraron”, “cuando hicieron suyo mi trabajo”, “cuando me despidieron sin más”, “cuando no reconocieron mi trabajo”, “cuando me mintieron”…

 

Todos y cada uno de estos comentarios impactan directamente en la autoestima.

 

Transmitamos que nos importan

 

Por lo tanto, simplemente, tratemos a las personas como personas, como amigos, como familiares… transmitamos consideración, cariño y que ellos y sus vidas nos importan. Hagamos que se enamoren de la organización y del resto de compañeros.

 

No caigamos en la tentación de intentar simularlo. No es posible hacerlo, al contrario, cuando se dan cuenta del teatro todavía es peor porque entonces detectan que les estás mintiendo y manipulando, dejándote de ver como una buena persona.

 

Ya he dicho que es fácil de entender pero difícil de ejecutar, porque considerar a los otros como seres humanos iguales a los que hay que tratar bien en cualquier circunstancia, escucharlos y quererlos, a pesar de que quizás haya una historia previa de fricciones y dificultades, no se aprende en un curso.

 

Si lo conseguimos, a partir de ahí todo va a fluir, van a asumir los objetivos comunes, van a ponerse la camiseta, van a seguirte en las redes sociales, van a hablar bien de la organización, van a ayudar a los demás y la empresa va a ser más competitiva.

AUTHOR - Josep Baijet

Patrón del proyecto de uRock y entusiasta contagioso por naturaleza. Cree en las personas y en su benevolencia innata. Con más de 30 años de experiencia en dirección empresarial, coaching, motivación, comunicación y capacitación personal, es divulgador de la mentalidad transformadora necesaria para poder convivir con el cambio.

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